Basura en los ríos de Santa Clara

Hace varios siglos el poeta Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido, bautizó a uno de los arroyos que circundaban el territorio de las Villas, como Bélico, por la belleza de su orilla que es mineral de imán, y por los laureles que nacen en su margen, símbolos de guerra y de victoria.

En pleno siglo xxi los versos del aquel poeta mulato, víctima de la conspiración de la escalera, carecen de vigencia y su significado se pierde ante los desperdicios que reinan hoy en las márgenes de los ríos Bélico y Cubanicay, de Santa Clara.

Cientos de metros cúbicos de escombros y de desechos sólidos van a parar diariamente a los17 Kmde río del municipio, sin que exista brigada de mantenimiento capaz de parar tanto desorden.

Esta vez no pasa como en la canción de la cantautoraTeresita Fernández, aunque al salir la luna las latas del basurero brillen; todo el desperdicio, además de modificar el cauce de los ríos, representa un peligro potencial, pues ante una crecida la corriente arrastra los desechos sólidos contra las viviendas cercanas.

Aun cuando diariamente se trabaja en el saneamiento manual de los ríos, los largos ciclos de recogida de basura y las pocas áreas de vertimiento que existen en la ciudad contribuyen a que muchas personas arrojen escombros hacia estas zonas.

Con el crecimiento poblacional que experimenta hace más de un siglo la cabecera provincial, gran parte del sistema de alcantarillado comenzó a verter directamente hacia el Bélico y el Cubanicay.

Los encantos naturales desaparecieron bajo las aguas negras. Amparados en esta situación, personas insensibles creyeron que si la corriente ya estaba contaminada no importaba que alguna goma de automóvil fuera a parar al río.

Toda la actividad relacionada con la limpieza de los ríos pasó a la dirección de Acueducto y Alcantarillado hace solo 3 años; no obstante, la maquinaria mecanizada quedó bajo el cuidado de la empresa de Comunales, lo que conlleva a una serie de trámites indeseables cada vez que ambas entidades confluyen en pos de un solo objetivo.

Al fondo de la foto se observan los lavaderos que Doña Marta Abreu Estévez construyó para los pobladores de Santa Clara. Indolentes pobladores que, ante un escenario de tanta importancia histórica, permiten que una mata de plátano crezca saludable en medio de una loma de desperdicios.

El vertimiento de aguas albañales constituye una importante fuente de contaminación.

Gran parte de los desechos de los materiales de la construcción van a parar al cauce de los ríos

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